10 mayo 2014

Las compañías chinas van ganando posiciones

En el mundo de la telefonía hay más de una docena de marcas, pero sólo dos presumen de repartirse los beneficios de esta industria: Apple y Samsung. Juntas acaparan más del 90% de los beneficios que genera el negocio de telefonía móvil. 

El resto de los fabricantes pierde dinero o tiene beneficios tan pequeños que apenas representan un serio problema para estos dos gigantes.

Pero hay una excepción, una amenaza que crece a un ritmo mucho más alto que el resto de la industria y que pronto podría suponer un quebradero de cabeza para estas dos empresas. 

Compañías chinas que hasta ahora pasaban desapercibidas en el mundo de la telefonía están adelantando al resto del mercado y tomando posiciones para convertirse en los próximos grandes rivales en el sector de la electrónica.

Huawei, que aún concentra en la venta de antenas y otro tipo de equipamiento de redes más del 60% de su negocio —es una de las marcas usadas habitualmente por las operadoras españolas—, es el mejor ejemplo.

En el último año, sus ingresos han crecido un 8,5% impulsados en buena parte por la división de telefonía móvil, que considerada de forma independiente crece casi un 17%.

Sus smartphones han pasado de ser terminales escondidos en el catálogo de las operadoras a modelos que los usuarios piden por su nombre. 

"El P6 es posiblemente el teléfono que más ha cambiado nuestra imagen, tanto en nuestro mercado doméstico como en el internacional", asegura Eric Xu, presidente en rotación de Huawei —en la empresa, propiedad de los trabajadores, varios altos ejecutivos se turnan cada pocos meses para tomar la decisiones estratégicas—.

El mayor crecimiento en ventas es para el propio territorio chino, donde la compañía se está consolidando como uno de los fabricantes más importantes, pero le sigue de cerca Europa, donde la telefonía móvil se ha estancado tras cinco años de rápida adopción.

El último informe trimestral de Kantar Worldpanel, que mide la cuota de mercado de las diferentes plataformas, apunta a una caída de más del 5% de Android (sistema operativo utilizado por la mayoría de los fabricantes) en nuestro país. 

En el conjunto de Europa occidental, la plataforma de Google apenas crece el 1,5%. Huawei espera vender más de un millón de terminales en España en 2014 y más de 80 millones en todo el mundo. En 2013 vendió 52 millones de terminales, una cifra importante, pero inferior a la que la propia empresa marcó como objetivo.

Los fabricantes chinos, que durante años se han enfocado a la gama media y baja del mercado —móviles que solían entrar dentro de las ofertas más asequibles en subvención con operador—, encuentran ahora el terreno abonado, además, para mover su catálogo de producto hacia la gama media-alta. 

"Hemos invertido más de 5.000 millones de dólares en el último año en investigación y desarrollo", asegura Xu. La cifra viene a suponer el 12% de sus ingresos por ventas, una cantidad significativamente mayor a la que invierten las compañías occidentales.

DISEÑO PROPIO

La consecuencia visible es que móviles que hasta hace un año parecían clones de los modelos creados por compañías japonesas, coreanas o norteamericanas empiezan a tener características distintivas. 

Los materiales mejoran, los servicios en la nube asociados a los móviles se vuelven más competentes y la fuerte sinergia con los operadores por la venta de infraestructura se traduce en mejores relaciones a la hora de vender terminales para el consumidor. 

Se espera que la compañía presente nuevos teléfonos y tabletas, entre ellos el sucesor del P6, en un evento durante la próxima semana en París. Del teléfono, que previsiblemente se llamará P7, aún no se conocen detalles, pero se espera que tenga una pantalla de cinco pulgadas y cámara de 13 megapíxeles.


Para las compañías establecidas, el desembarco de China —que también protagonizan marcas como ZTE o Xiaomi— supone un serio problema. Salvando el caso de Apple, la mayoría de las ventas se concentra en móviles de precio asequible, modelos que compensan un menor margen de beneficios con un mayor número de unidades vendidas. 

Éste es el sector, sin embargo, que más expuesto está a los movimientos de los nuevos fabricantes. 

En China se concentran las mayores plantas de fabricación de electrónica de consumo, lo cual se traduce en un acceso más barato al mercado, y a menudo se acompañan los lanzamientos con una menor inversión en marketing y publicidad, confiando en que la etiqueta del precio, el boca a boca y el impulso del operador suplan el menor gasto promocional.

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